Todos podemos tener comportamientos que nos gustaría modificar y a la vez irresistibles en ciertos momentos.
Pueden ser desde comer en exceso, engancharse a las redes sociales, estar constantemente en actividades y acelerados, darle vueltas a la cabeza sin poder parar, sentirse desmotivado y falto de energía
A nivel de relaciones personales podemos tener respuestas emocionales y acciones con los demás que no nos favorecen. Y ya sean estás por demasiado excesivas o intensas o todo lo contrario por estar inhibas y ser complacientes; y ambas resultando nos difícil o imposible poder evitar.
Y seguramente hemos comprendido que estas cosas no nos benefician.
Y también es posible que a esa compresión le hayamos añadido la voluntad y el empeño de cambiar, y sin embargo, parece como si fuera inevitable volver a los mismos comportamientos.
Comprender lo que nos ocurre y tener la voluntad de cambiar, es mucho y es imprescindible, y a la vez puede no ser suficiente, si nuestro sistema nervioso autónomo está alterado.
Entonces hacer un cambio es como una olla a presión, tarde o temprano explota.
Necesitamos aprender a desacelerar nuestras tensiones, regular nuestro sistema nervioso a través del cuerpo y conectar con las emociones para poder hacer cambios orgánicos y duraderos.
Posibles síntomas físicos
-Dificultades para dormir, stress, agitación mental, nerviosismo.
-Cansancio, fatiga, desconexión del entorno, falta de motivación.
-Tensiones y dolores crónicos en el cuerpo, rigidez en la musculatura
Un sistema nervioso alterado puede ser una de las causas de un problema físico pero no la única y siempre es imprescindible ante cualquier dolencia física consultar a un medico y especialista.
La terapia somática no diagnostica ni cura enfermedades, pero puede contribuir a aligerar los síntomas y contribuir a una más rápida curación.
A la vez puede aligerar o eliminar los síntomas de las enfermedades denominadas autoinmunes.
Posibles consecuencias en las relaciones personales
-En ciertas situaciones de tus relaciones personales o laborales, tienes reacciones emocionales que no te benefician.
-Te entregas en exceso en tus vínculos íntimos o todo lo contrario tiendes a mantener distancia o aislarte.
-Te cuesta poner límites, te influyen mucho lo que los demás puedan pensar de ti.
-Te enfadas con frecuencia o todo lo contrario temes los enfados de los demás y te inhibes.
Un sistema nervioso regulado para la salud física y emocional.
Todos los humanos poseemos un sistema nervioso autónomo y gracias a él nos mantenemos vivos. Funciona sin necesidad de que intervenga nuestra voluntad, en funciones tan vitales como las que realizan nuestros órganos. ¿Verdad que no le tienes que decir a tus pulmones que respiren o a tu corazón que lata?
También nuestro sistema autónomo nos facilita la interacción social, relajándose cuando la interacción con los demás nos da seguridad, alegría , afecto. O nos previene de interacciones no beneficiosas con respuestas defensivas, si percibe agresión, falta de empatía, indiferencia.
Así que si de niños o de adultos en situaciones vulnerables, no hemos podido tener la atención, cuidado o apoyo necesario, para generar en nosotros la suficiente auto estima y valoración, nuestro sistema nervioso autónomo aprendió unas respuestas defensivas con el entorno para mantenernos seguros.
El problema es que estas respuestas automatizadas aprendidas en el pasado no ayudan en muchas circunstancia de la realidad actual y nos dificultan las relaciones y es necesario procesarlas y actualizarlas.
Estas respuestas entran en lo que denominamos herida de apego y trauma vincular.
Necesitamos actualizar nuestras respuestas emocionales a lo que requiere el presente y para ello accedemos al sistema nervioso, y la manera más eficaz es a través de las señales somáticas en nuestro cuerpo.
Es por esta razón que una terapia basada solo en el dialogo puede no bastar y necesitamos un proceso que nos ayude a regular el sistema nervioso y procesar las emociones.
