De vuelta o de ida

En septiembre se habla de la vuelta al cole, al trabajo, y lo que más me rechina a mi, la vuelta a la rutina.

Hay algo en esto de “Estar de vuelta”, que implica algo como un viaje al pasado, a un lugar, que es siempre igual, inamovible y sobre todo a un lugar que parece un destino no elegido y de cual no podemos escapar.

Y si, no nos engañemos, hay lugares, trabajos, relaciones que aun que queramos no estar, no vemos ahora la manera de dejar de estar. Porque necesitamos los recursos económicos, porque no vemos alternativas laborales, porque no acabamos de conectar con lo que queremos, porque la vivienda está por las nubes, porque nos da miedo quedarnos solos.

Conozco por propia experiencia estos septiembres y he sentido en el pasado esta sensación de vueltas no elegidas.

De estar en una rueda en donde no ves como salir

Pero yo ya no quiero estar de vuelta, elijo estar de Ida.

Estar de Ida es asumir que siempre, siempre, siempre, sea cual sea la circunstancia que nos rodea, tenemos un margen de maniobra, aunque sea muy pequeño, y de hacer las cosas de diferente modo, para proporcionarnos a nosotros y al entorno más bienestar.

Los cambios profundos en la vida y que suponen un cambio cualitativo de mejora, no empiezan  por cambios externos.

Puedes cambiar de trabajo, pareja, lugar, etc. y seguir reproduciendo lo mismo de antes, cambia el escenario, pero el actor, ósea nosotros, sigue interpretando el mismo papel.

Cuando decides cambiar tú, el cambio ya no está condicionado, ya no hay excusas.

Puede que sigas en tu trabajo, pero ya no será lo mismo, que sigas con tu pareja, pero la relación será otra, puede que sigas en el mismo lugar, pero ya no será igual.

O puede elijas cambiar todo lo anterior, porque hay trabajos, lugares y relaciones que son irreconciliables con lo que tu eres y quieres y los cambios internos de dan la certeza y seguridad para dar el paso.

Pero no siempre resulta  fácil hacer y tomar la decisión de hacer un cambio interno y llevarlo a cambiar lo de fuera. La rutina nos da una seguridad, aunque no nos satisfaga.

 Y mirar dentro, atreverse a hacer algo diferente fuera, puede despertar miedos y resistencias, es normal y es humano y a la vez es superable.

Para mi hay tres cosas fundamentales

1-No subestimar los pequeños cambios y los pequeños pasos.

2-Elegir cada día, voluntariamente y conscientemente nuestros pequeños o grandes pasos, si no es así la rueda de la rutina te atrapará.

3-Convertir la equivocación en aprendizaje y que cualquier día y hora es buena para empezar otra vez.

Así que te animo a cuestionarte tus rutinas, de acción y pensamiento, y atreverte a modificarlas, variarlas, cambiarlas….

¿Que cosas hago automáticamente que hoy puedo elegir hacer diferente?

Y la realidad es que nada nunca es siempre igual, si nuestra mirada es diferente

Andreu 

PD: ( Sin utilizar IA 🙂 )

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