La rigidez nos rompe

LA RIGIDEZ NOS ROMPE

Decía un yogui de la antigua India que el proceso humano de envejecimiento es un proceso de ir adquiriendo rigidez, hasta llegar a la muerte y ser un cadáver con la rigidez total.

Es por eso que ante este inevitable proceso de rigidez debemos entrenar la flexibilidad, física y mental y ralentizarlo lo máximo posible.

Física y mental, y esto es importante, porque no hay una sin la otra.

¿Pero que es algo flexible?

Es estar a abierto al cambio y a nuevos aprendizajes, es saber adaptarse y ser capaz de modificarse para favorecer y beneficiar la relación con el entorno y contigo mismo (y esto es aplicable tanto a nivel anatómico-postural como mental y emocional).

Y entonces….

¿Porque adquirimos rigidez?

La rigidez nos puede proporcionar una sensación de seguridad y protección, delante de las inevitables incertidumbres de la vida. Y una sensación de continuidad a pesar de que en el entorno todo parece ir cambiando.

También nos da una identidad con nuestras verdades, costumbres, hábitos.

Pero el precio que pagamos por esa seguridad, es que nuestro mundo se estrecha, y requiere un esfuerzo para que la muralla de rigidez se mantenga, y eso mismo esfuerzo aun alimenta la rigidez.

Y la rigidez nos rompe, nos enfrenta y nos aísla chocando con otras rigideces.

Sino entrenamos una mente y un cuerpo flexible, simple y llanamente nos volvemos obsoletos, y tarde o temprano, a medida que pasan los años, la desconexión entre la vida real del presente y nosotros se agranda.

No podemos evitar ir envejeciendo ni ir adquiriendo rigidez, pero la podemos ralentizar mucho.

Adquirir flexibilidad para vivir.

No podemos tener un cuerpo flexible con una mente rígida y viceversa.

 La flexibilidad en el cuerpo y mente no se puede forzar, es un equilibrio entre la acción justa y perseverante y la permisión y el relax, y se adquiere progresivamente.

Tan importante es lo que no hacemos y relajamos como la acción en sí. Y eso requiere una actitud mental determinada.

Empujar no nos hace ir más deprisa, todo lo contrario, crea tensión y dificulta la flexibilidad.

Cuando el no hacer habilita un hacer integro y beneficioso.

La tensión es la base de la rigidez y gran parte de nuestras tensiones corporales son un reflejo somático de nuestras rigideces mentales.

Lo inesperado hoy, lo que no fue como esperábamos en el pasado, lo que no sabemos cómo será mañana.

Y el empeño en que las cosas, personas, nosotros mismos se ajusten a la idea que tenemos de ellas.

En definitiva, toda nuestra actividad mental para encontrar un guion de nuestra vida predecible y seguro, y eso no es malo y puede ser de ayuda, y a la vez fuente principal de sufrimiento y rigidez, ya que, en la vida y las personas, siempre habrá múltiples variables y circunstancias que no podrán estar nunca bajo nuestro control.

La vida es una experiencia no una idea.

La vida es una experiencia y los pensamientos y las ideas han de estar al servicio de ella.

Ser flexible es saber adaptarse a los cambios, y solo podemos adaptarnos a algo que aceptamos, y una aceptación profunda requiere curiosidad, abertura, relajación y voluntad de conocer.

Y la experiencia solo tiene un tiempo el presente.

Así que la pregunta que os planteo y base para un desarrollo personal es:

¿Cómo me relaciono con mi presente?

-¿Que pienso?

-¿Que hago con mi cuerpo?

-¿Cuáles son mis sentimientos?

Y…

¿Que elijo hacer con estas tres relaciones que aporten beneficio y bienestar?

 

Andreu M.

*Texto original , escrito sin IA

 

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