Quizás muchos de vosotros habéis oído o leído, de que si quieres hacer cambios en tu vida debes reconsiderar el dejar de hacer algunos comportamientos en piloto automático. Que es en definitiva tomar consciencia de ellos.
Y tomar consciencia es preguntarse “por qué” y el “para qué” hago lo que hago.
Y esto es lo que podemos denominar motivo y saberlo es lo que me da la motivación
Todo tiene un motivo
“Cualquier cosa que hagamos, aun siendo un hábito que no resulte útil o beneficioso, tuvo un primer motivo que lo impulso”
Todo lo que hacemos estuvo originado por un motivo, pero sucede que se puede olvidar el motivo original y hacemos por costumbre, inercia, o en algunos casos por dependencia y adicción.
Un ejemplo, “cada mañana pongo las noticias en la radio”. Quizá tu motivo podría ser entretenerte o tener información para saber sobre algo, pero ¿Te sigue entreteniendo? ¿Te aporta información de valor”? si tu respuesta es sí, continua, pero si es no, toca probar otra cosa.
Y como este ejemplo podemos poner cualquier acción que hagamos de una forma recurrente en nuestra vida, algunas como la de la radio quizá no son tan relevantes pero hay otras acciones que tienen gran incidencia en nuestra vida.
También adicciones y hábitos dañinos tuvieron sus primeros motivos que los impulsaron, como puede ser el tapar un dolor o buscar consuelo. Y saber el motivo primero es importante para sanar o realizar un cambio y preguntarnos si lo que hacemos realmente nos cubre ese motivo original.
Cuando no sabemos lo motivos de porque hacemos lo que hacemos es cuando vivimos en automático y sin motivación.
La motivación surge de saber y estar conectado con tu motivo.
Satisfacción.
¿Cómo me hace sentir lo que hago? ¿Me satisface? Esto es una señal clara de indagar sobre tus motivos. Puede que tus acciones ya no están cubriendo el motivo que las impulso y debas reconsiderar lo que haces.
A la vez permitirse, premiarse y celebrar la satisfacción de experiencias y acciones cuando los motivos se están cumpliendo, genera a la vez más motivación. Pero ¿Nos celebramos siempre cuando eso ocurre?
Y esto no es solo una idea, lo corrobora los estudios de la neurociencia, premiarse y celebrarse lo logros es combustible para la motivación. Pero ojo, realizables y alcanzables, y celebrando también las etapas y pequeños pasos
Obligaciones y aburrimiento.
Y que ocurre cuando asisto a un trabajo de 40 horas, en cual ni siento motivación ni me gusta y me causa insatisfacción.
Entonces pregúntate, ¿Hay algún motivo por el cual yo vaya cada día a ese lugar de trabajo?
Una respuesta probable, puede haber otras, es la necesidad de el dinero para la subsistencia. Y eso ya es un motivo.
Yo estuve por más de 15 años trabajando en una gran empresa y aunque entre motivado y lo estuve los primeros años, luego el trabajo me aburria y no me sentía a gusto con el entorno laboral que había.
Pensaba que iba obligado, hasta que reconocí mi motivo, económico de seguridad y subsistencia y me responsabilicé de mi elección de ir cada día a trabajar. A la vez empecé a ver posibilidades de cambiar y dejar a aquel trabajo para satisfacer otros motivos importantes para mi y encontrar otras maneras de subsistencia.
Hasta que lo dejé y empecé un nuevo rumbo.
Cuando reconocemos el motivo ya no hay obligación hay elección, ignorar nuestros motivos es dejar de asumir la responsabilidad de nuestras acciones.
Emociones
Un motivo nos tiene que emocionar de una manera expansiva y positiva, porque si es solo desde los pensamientos y las ideas, no estará conectado realmente con nosotros y lo que somos.
Los motivos desconectados de la emoción tienen mas que ver con creencias de lo que se supone que tenemos que llegar a ser, provenientes de lo que es nuestro entorno social y cultural y pueden surgir de una falta de autoestima y autovaloración.
Los objetivos no son motivos.
Cuando tus objetivos ya no están al servicio de los motivos que lo impulsaron, ya no causaran satisfacción.
Curioso que es que nos aferramos a objetivos solo por todo lo que nos hemos esforzado por ellos y nos cuesta soltarlos, y aunque ya no cumplen su función , seguimos empeñados en ellos, ya sea por la creencia que tenemos de nosotros mismos y hemos puesto nuestra identidad y valoración en ello , o por prestigio , o porque es lo que toca , o porque es lo que esperan los demás de nosotros y no queremos decepcionar.
Objetivos así a parte de no dar satisfacción, simplemente agotan nuestra energía y motivación.
ME SOBRAN LOS MOTIVOS
Preguntarse que motivos no estoy teniendo en cuenta y podrían hacer mi vida más satisfactoria es un principio para cambiar hábitos y acciones
Aqui pongo algunos de los motivos míos que a veces se me olvidan en mi cotidiano y me hacen mejor mi vida.
Relajarme, tener placer diversión reírme, compartir y sociabilizar, aventura (aprender, probar algo nuevo), Propósito vital (dar pasos hacia ello)….
¿Cuales son los tuyos?
Andreu Morros
Escrito sin IA

